Jennifer Romero: “El sector forestal es mucho más que producir madera a gran escala”

JR

La Ley de Presupuesto 2019 habla de “un presupuesto responsable para Chile”, y define las “prioridades para los chilenos”. Si bien reconocemos que hay necesidades inmediatas que cubrir, los chilenos y chilenas también debemos observar que hay ciertos temas que son fundamentales para nuestra subsistencia. Sin recursos naturales, no hay vida.

Se identifica a la seguridad como un tema prioritario, y se entiende como un problema relativo a las policías y a la delincuencia. Pero hay también otras “seguridades”, como la alimentaria, por ejemplo. ¿Quién nos asegura la disponibilidad de agua para consumo animal y humano? ¿Quién nos asegura aire limpio? ¿Cómo nos aseguramos que podamos mitigar los efectos del cambio climático?

El presupuesto para el 2019 contempla una reducción de 13% respecto del ya muy bajo presupuesto en 2018 de los dineros otorgados a CONAF para la administración de áreas protegidas (Parques Nacionales, Reservas Nacionales, Monumentos Naturales y Santuarios de la Naturaleza). No es novedad que la CONAF tenga que “sobrevivir” la gestión de áreas silvestres protegidas pues el presupuesto que se le asigna para esta labor ha sido siempre muy reducido. Ya conocemos de la invaluable y comprometida labor de los Guardaparques en situaciones generalmente precarias de trabajo, y de la insuficiente y deteriorada infraestructura asociada a estas áreas. Sólo como ejemplo, contamos con alrededor de 1/3 del número de Guardaparques necesarios para velar por más de 15 millones de hectáreas de territorio protegido. Esto no es, entonces, ineficiencia en la gestión de los recursos, si no falta de ellos.

Todo esto ocurre en un contexto político enrarecido para el sector forestal. En el Congreso Nacional se está discutiendo la creación de un nuevo servicio forestal, en reemplazo de la actual CONAF, que es hasta ahora una Corporación de derecho privado y no un servicio público propiamente tal. El sector ve como necesario este paso, y reconoce en CONAF un abnegado y adecuado trabajo en la protección de las áreas silvestres, que debiera ser también tarea de este nuevo servicio, pero con un presupuesto acorde. Este significativo recorte del ya habitualmente escuálido presupuesto para la administración de estas áreas es llamativo. Hay voces que hablan de quitar la custodia de las Áreas Silvestres Protegidas al servicio que suceda a CONAF, y traspasar su administración al Ministerio de Medio Ambiente. En este contexto, cabe preguntarse: ¿un nuevo ministerio, cuestionado por sus decisiones políticas sobre criterios técnicos, está en condiciones de asumir esta responsabilidad?, ¿Este ministerio contará con un presupuesto adecuado para instalar capacidades para la gestión de las áreas protegidas? ¿Por qué separar bosques protegidos de bosques nativos manejados en dos ministerios separados, como si fueran elementos inconexos?

Quizás hemos fallado en transmitir a la sociedad que el sector forestal es mucho más que producir madera a gran escala: es el cuidado de nuestros bosques nativos, es dar a conocer su rol fundamental en la provisión de agua, aire puro, suelos saludables, biodiversidad, captura de carbono, paisaje, cultura y tradiciones, medicinas, frutos, flores y un largo etcétera. Nuestros bosques son prioritarios, son un tema urgente y de seguridad nacional.  

 


DIR. EJECUTIVA DE LA AIFBN PARTICIPA EN ENCUENTRO CON PRESIDENTA DE LA COMISIÓN DE MEDIO AMBIENTE DE LA CÁMARA BAJA

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Como una forma de acercar los problemas que actualmente afectan a los habitantes de la Región de Los Ríos, integrantes de Revolución Democrática organizaron un encuentro para compartir y conversar con la diputada Catalina Pérez, Presidenta de la Comisión de Medio Ambiente de la cámara baja.

Durante el encuentro, la Directora Ejecutiva de la AIFBN compartió con los dirigentes sociales la trayectoria de la Agrupación en cuanto al trabajo en terreno y sus propuestas y participación en políticas públicas, además del proceso para sacar la Ley de Bosque Nativo en 2008.

En la oportunidad, Jennifer Romero tomó la palabra para acercar a los presentes al trabajo que ha tenido la AIFBN en los distintos territorios de esta y otras regiones, y su relevancia frente los actuales fenómenos producidos por el cambio climático, además de otras materias, como la necesidad de contar con un Servicio Nacional Forestal público.

Tras la reunión, la Directora Ejecutiva de la Agrupación tuvo una reunión privada con la diputada y su jefa de gabinete, quien se mostró interesada en establecer sinergia con la AIFBN, además de extender una invitación a exponer a la comisión de Medio Ambiente, instancia que preside.

El encuentro con las comunidades generó un espacio para establecer nuevos contactos fortalecer lazos de trabajo e intercambio de información.


Jennifer Romero: “Los bosques tienen una importante dimensión social y económica”

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La directora ejecutiva de la Asociación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN) respondió nuestras consultas y se refirió a la actualidad de la CONAF.

Fuente original: “Naturaleza, Ciencia y sociedad”

La Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN) es una de las voces autorizadas para hablar del rubro forestal y de los bosques en Chile. La organización no gubernamental (ONG) sin fines de lucro creada en 1993, reúne a más de 300 socios. Entre ellos destacan distintos profesionales, iniciando con los ingenieros forestales, pero incluyendo a biológos,  agrónomos, economistas, abogados y otras personas interesadas en la conservación y el manejo sustentable de los bosques nativos de Chile.

Jennifer Romero, directora ejecutiva de la Asociación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo, planteó la perspectiva de la organización sobre varios temas en una interesante entrevista con Naturaleza, Ciencia y Sociedad.

En primera instancia, Jennifer se refirió a la Corporación Nacional Forestal (CONAF) y la creación del Servicio Nacional Forestal, en respuesta a los numerosos incendios  que azotaron a miles de hectáreas de bosques en el territorio chileno durante el pasado período estival:

“En la actualidad, cuando ya contamos con una Ley de Bosque Nativo, esperamos que se materialice una modificación profunda de ella de modo que sea realmente efectiva en promover la recuperación de nuestros bosques. Creemos que es urgente la creación de este servicio, que sea de carácter público (pues la actual CONAF no lo es) y que tenga una estructura y recursos necesarios acorde a los desafíos actuales, por ejemplo, para enfrentar los incendios forestales no sólo desde la reacción si no desde la prevención, que va mucho más allá de la educación. Esperamos que este nuevo servicio recoja y valore toda la experiencia de CONAF, y pueda gestionar, con suficientes recursos, las áreas protegidas del Estado”, apuntó.

La escasez de información sobre los bosques y la labor de los ingenieros forestales en relación a ésto,  fueron otros temas que tratamos con la directora ejecutiva de la AIFBN:

“Aún hay un profundo desconocimiento sobre el estado de nuestros bosques, y de que la forma de conservarlos es mediante su utilización responsable y bajo consideraciones técnicas. Los ingenieros forestales estudiamos para eso; queremos romper el paradigma de que nuestra profesión se dedica a plantar y cortar pinos y eucaliptos”, señaló.

Según Jennifer, debería ampliarse la mirada sobre los bosques nativos:

“Los bosques son complejos, y tienen una importante dimensión social y económica; son parte del paisaje y deben convivir en armonía con otros usos del suelo como parte de un todo. Muchas familias viven en y de los bosques, y toda la sociedad los necesita para asegurar su subsistencia. Los bosques nativos proveen importantes servicios ecosistémicos fundamentales para la vida: descarga permanente de agua limpia, captura de carbono desde la atmósfera, conservación de suelos y fauna y regulación climática. Son el sustento de muchas familias campesinas, generan gran cantidad de empleos y proveen otros bienes además de madera: frutos, hongos, medicinas, hierbas, etc”, subrayó.

Por último abordamos la importancia de educar a los/as niños/as y jóvenes sobre medioambiente, enfatizando en la protección del bosque nativo. Jennifer concluyó en que lo más importante es:

“Entregar mensajes claros y en forma aplicada, acercándolos a las situaciones cotidianas. Si estamos en temporada de incendios, hacer entender la importancia de ellos en la regulación climática y cómo contribuyen a que los incendios sean de menor magnitud; si hay falta de agua, dar a conocer la capacidad de los bosques de captar, almacenar, filtrar y liberar paulatinamente el agua a los cauces; si queremos evitar el plástico y utilizar materiales reciclables o biodegradables como el papel, explicar de dónde viene ese papel, cómo se produce y qué consideraciones deberían tenerse para que dicha industria no genere los impactos negativos que vemos en la actualidad, etc”, finalizó.


DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE: “HAY QUE HACER POLÍTICAS PÚBLICAS INTEGRADORAS”

WhatsApp Image 2018-10-02 at 17.38.11En el marco del Día Nacional del Medio Ambiente Jennifer Romero, Directora Ejecutiva de la AIFBN, fue entrevistada por el programa el Semáforo de Radio Universidad de Chile, para hablar sobre la actual situación de los Parques Nacionales y el Sector Forestal de Chile.

Revisa la entrevista completa aquí:

Audio gentileza Radio Universidad de Chile


La conservación de los ecosistemas y su desvinculación de su entorno

Jennifer Romero, Directora Ejecutiva AIFBN

El mostrador

Foto_ AIFBN- Alejandra Torres

Esta semana hemos tenido conocimiento de un acuerdo entre ministerios para traspasar la tutela de las Áreas Silvestres Protegidas del Estado al Ministerio de Medio Ambiente. Actualmente estas áreas se encuentran bajo el cuidado de CONAF, que pertenece al Ministerio de Agricultura, y serían ambos Ministerios los que han llegado a este compromiso.

¿Cuál es el trasfondo de esto? Es malentender lo que significa conservar los ecosistemas. Gran parte de las áreas silvestres actualmente protegidas corresponden a bosques naturales. Que sean áreas protegidas significa que sólo pueden intervenirse en muy baja medida y bajo estrictos resguardos ambientales. Se protegen porque se les considera de un alto e irremplazable valor ambiental o social. Estas áreas limitan con zonas no protegidas, que muchas veces también corresponden a bosques, que se utilizan con fines productivos, de recreación u otros. Ambas conviven en un mismo paisaje y son parte de un mismo ecosistema. De la co-existencia de ambas áreas resulta y depende la generación de agua, el estado de los suelos, la generación de oxígeno, la flora, la fauna y las actividades productivas. A ellas se suma en el mismo paisaje las plantaciones forestales, la agricultura y la ganadería.

Conservar significa, entonces, administrar responsablemente todos los recursos naturales para asegurar su existencia en buena salud: árboles vigorosos, de especies variadas, agua limpia y abundante, oxígeno, suelos limpios y fértiles, fauna diversa, saludable y en número suficiente que permita su existencia en el muy largo plazo, etc. Significa también, y como consecuencia, asegurar la vida de las personas, contar con opciones de uso de suelo que permitan asegurar la economía y la cultura. Significa, en resumen, utilizar de manera responsable.

Llevar la gestión de Áreas Protegidas a otro ministerio es un mensaje claro: se pretende resguardar una pequeña porción del territorio y declarar que las zonas no protegidas son estrictamente productivas, y en ellas no cuenta la conservación. Se pierde la mirada integral del paisaje; se omite la combinación de usos del suelo para definir un paisaje completo, sustentable. Se pretende disociar la decisión de la administración de un territorio entre su preservación (no tocar) o utilizarlo como zona de sacrificio. Se deja de lado la posibilidad de combinar opciones posibles de uso bajo una misma gestión. Se abandona, entonces, la posibilidad de conservación del paisaje como el sistema diverso y complejo que es, y se lo deja como el resultado no planificado de una suma de decisiones aisladas, no coordinadas y con objetivos discordantes.


Incendios forestales y un Modelo Forestal agotado

Escrito por Jennifer Romero,  Directora Ejecutiva de AIFBN y editora Revista Bosque Nativo

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Recientemente se lanzó el Protocolo de Plantaciones Forestales, que corresponde a un documento consensuado por el Consejo de Política Forestal. Este protocolo contó con la opinión de expertos, y  contiene procedimientos para suelos y aguas, incendios, funcionalidad ecológica y asociatividad. El contar con una pauta para un mejor manejo de las plantaciones es muy relevante dado que existen en Chile alrededor de 2,5 millones de hectáreas, que generan 420.000 empleos directos e indirectos y proveen el 99% de la madera que se procesa en la industria nacional. Este Protocolo constituye un avance, aunque su puesta en práctica es voluntaria, por lo que deja muchas dudas sobre su real aplicación.

No nos olvidemos de los bosques nativos. Muchos de ellos, en particular los que no están en áreas protegidas, se encuentran en distintos estados de degradación. Una importante cantidad de hectáreas fueron afectadas el verano pasado por la acción del fuego y, lo que es más importante, es que muchos bosques muy frágiles y cruciales para la vida en condiciones de relativa aridez fueron afectados. Especies como el ruil se vieron fuertemente dañadas. El ruil es una especie endémica de Chile, que se encuentra en sólo 3 comunas del país (cerca del poblado de Santa Olga, que, como sabemos, desapareció casi completamente devastado por el fuego), y que se encuentra en serio peligro de extinción. Esta especie, y otras de los bosques nativos sustentan una gran variedad de flora y fauna, y representan un factor clave para asegurar la provisión de agua por su capacidad de percolar lentamente la lluvia y actuar como un filtro para que el agua llegue limpia y en forma “dosificada” a los ríos y otros caudales superficiales, y se acumule también como agua subterránea. La herramienta que regula y fomenta la forestación y buen manejo de los bosques nativos es la Ley homónima (Ley 20.283 o “Ley de Bosque Nativo”), que hasta ahora ha mostrado muy poca efectividad y presenta importantes restricciones para su implementación.

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