Tres preguntas sobre el Cambio de Categoría de la Palma Chilena

palma-chilena-1200x900A mediados de agosto del año 2017, la Corporación Nacional Forestal (CONAF) entrega al Comité de Clasificación de Especies del Ministerio del Medio Ambiente (MMA), una ficha técnica para modificar el estado de clasificación de la especie Jubaea chilensis, conocida en la actualidad como Palma Chilena y en el pasado como Can-Can (quechua) o Lilla (mapudungún). Esta ficha técnica solicitaba cambiar el estado de categoría la Palma Chilena de “vulnerable” a “especie en peligro de extinción”.

No es sorpresa que la acción humana sobre el bosque nativo ha alterado y reducido el tamaño poblacional de la Palma Chilena, especie asociada al bosque mediterráneo desde tiempos prehistóricos. Algunos estudios científicos estiman que la población de Palma Chilena se ha reducido en alrededor del 98%[1], coincidente con lo que indican profesionales de CONAF, que estiman que su zona de ocupación disminuyó aproximadamente en un 50% en los últimos 300 años. Esto ha causado que, desde 1985 hasta la actualidad, la especie se encuentre clasificada como vulnerable (formalizado a través del Decreto RCE 51/2008), categoría que en el 2017 eventualmente se vería reemplazada por un estado de clasificación más crítico.

Las poblaciones actuales de Palma Chilena presentan una alta proporción de individuos envejecidos, con escasa presencia de regeneración natural. Esta situación contribuiría a que las poblaciones de Palma Chilena tengan un bajo porcentaje de recambio generacional, lo que podría incidir en la permanencia de poblaciones de la especie en el futuro.

¿Por qué en la actualidad hay un bajo porcentaje de recambio generacional en la Palma Chilena?

Para responder esta pregunta, es indispensable entender la dinámica, hábitat y principales amenazas de la especie. Los bosques de Palma Chilena estructuralmente tienden a serde distintas edades y alturas, formando pequeñas agrupaciones conocidas como “palmares”[2]. La Palma Chilena es la especie principal del Tipo Forestal Palma Chilena y se asocia de manera natural a especies del Tipo Forestal Esclerófilo (bosques mediterráneos), las que cumplen un rol fundamental como planta nodriza para la regeneración natural.

El fruto maduro de la Palma Chilena es uno de los más pesados del bosque nativo chileno, lo que lleva a que este se disperse por efecto de la gravedad (barocoria), razón por la que en muchos palmares ubicados en sectores planos o de poca pendiente, los frutos se acumulan a escasa distancia de la palma semillera[3]. En este contexto, la presencia de bosque esclerófilo cumple un rol fundamental en palmares localizados en sectores planos o de poca pendiente, ya que provee de condiciones propicias para el establecimiento y desarrollo de regeneración natural. El entrecruzamiento de las copas genera condiciones de luminosidad tenue, evitando una fuerte exposición a la luz de la regeneración natural en sus estados iniciales, cuando aún los tejidos se encuentran en etapa de formación y pueden verse amenazados. La acumulación de hojarasca y ramas bajo dosel, provoca que la infiltración del agua sea más efectiva y que la pérdida por evaporación sea más lenta, generando condiciones ideales para plántulas y semillas de Palma Chilena.

Sin embargo, es importante destacar que la Palma Chilena es una especie de lento crecimiento en relación a otras especies vegetales del bosque nativo. En estado natural, siempre y cuando estén las condiciones adecuadas, el proceso de germinación de la Palma Chilena puede durar de seis meses hasta cuatro años, siendo por lo general de 18 meses el promedio en tiempo de germinación. Dentro de los niveles esperados de germinación, se plantea que sólo un 5 % de las semillas germina durante el primer año y un 90 % al completar cuatro años[4].

Considerando lo mencionado en párrafos precedentes, la ausencia de regeneración natural de Palma Chilena es casi segura en sectores donde la vegetación y residuos vegetales han sido eliminados por completo[5]. En este sentido, la sustitución, destrucción y fragmentación del bosque esclerófilo en zonas donde hay presencia de Palma Chilena es la primera condicionante de la ausencia de regeneración natural, situación que se ve acrecentada en sectores planos o de poca pendiente, debido al peso y forma del fruto y semilla.

La segunda condicionante que incide negativamente en la presencia de regeneración natural de Palma Chilena es la depredación de frutos y plántulas. A través de investigaciones, se ha comprobado que las plántulas de Palma Chilena son consumidas por el ganado doméstico y otros mamíferos como conejos y liebres que merodean en remanentes de bosque esclerófilo cercano a palmares. La regeneración natural de la especie depende en gran medida de la producción de frutos y semillas; es por ello que la extracción de semillas para el consumo humano ha sido otro factor relevante en la permanencia de la especie. La productividad del fruto de Palma Chilena es muy alta, cercana a las 4 toneladas por hectárea y la magnitud de este aprovechamiento no está documentada[6], pero se estima que afectaría negativamente al establecimiento de la regeneración natural, aun en áreas protegidas[7].

La extracción anual de “coquitos”, disminuiría en su totalidad el número de frutos que pueden transformarse en plántulas, razón por la cual los palmares generalmente presentan mayor cantidad de individuos envejecidos[8]. Según estadísticas del Instituto Forestal (INFOR), durante el periodo 2006-2011 se exportaron plantas de Palma Chilena con destino a Europa y Asia, sumando un valor FOB acumulado de US$ 1.940.663. Durante el 2013 al 2016, se han exportado semillas de Palma Chilena hacia China de manera ininterrumpida, sumando un valor FOB de US$ 42.500, situación que se ha vuelto preocupante, ya que del año 2015 al 2016 las exportaciones se duplicaron. En los últimos años, se observa un incremento en estudios dirigidos a conocer la composición de aceites de semillas comestibles, dado el aumento de la demanda por productos naturales para aplicaciones muy variadas[9]. En este sentido, según lo indicado a medios de comunicación por profesionales de CONAF, en países como Corea se llegó a pagar $6 mil pesos por el kilo de semillas de Palma Chilena, lo que desató un gran interés por su recolección, provocando una verdadera “cacería de semillas”.

¿Un cambio de categoría es lo que se necesita para la protección de la especie?

Un cambio de nomenclatura en la clasificación de la especie a categoría “especie en peligro de extinción” es potente desde el aspecto restrictivo, sobretodo cuando se trata de especies que son parte del patrimonio cultural de comunidades indígenas y rurales. En CONAF indicaron que en el Parque Nacional La Campana, desde hace 10 años se mantuvo un convenio con las comunidades para que estas hicieran extracción de frutos de Palma Chilena de manera sustentable y sin el ingreso de ganado. Con el transcurso del tiempo, la codicia desmesurada de algunos y el poderío del mercado internacional, llevaría este convenio a su fin, donde la institución se vio sobrepasada y fue imposible controlar la cosecha excesiva, siendo la única alternativa la prohibición de cosecha. Sin embargo, este tipo de soluciones son temporales y no de fondo, donde no se logra la protección de la especie y menos, disminuir la extracción ilegal del recurso, sino que solo acrecentar los problemas entre instituciones públicas y las comunidades.

Hay que recordar lo acontecido durante el mes de octubre en la Araucanía, donde representantes del territorio Pewenche de Lonquimay entregaron una carta[10] al SEREMI de Medio Ambiente de la Araucanía, donde manifestaron su rechazo a la reclasificación del Pewe (Araucaria Araucana) a especie en peligro de extinción, en el marco del 14º Proceso de Clasificación de Especies, indicando que fueron pasados a llevar por los impulsores de este proceso, sin siquiera haber realizado previa consulta a las comunidades indígenas.

Es importante destacar que históricamente la Palma Chilena ha sido una especie vinculada a la identidad cultural de las comunidades. Entre los productos aportados por esta especie, el más popular es la “miel de palma” o “Chicha de Palma” la que era extraída por los indígenas y comunidades rurales aledaños a palmares. El aceite de los frutos era utilizado tanto para la elaboración de la miel como para finalidades cosméticas. El fruto de la Palma Chilena también es muy apetecido por el ganado doméstico. El ganado era ingresado a los palmares y se le encomendaba la tarea de retirar la parte carnosa del fruto, para que el coco quedara al descubierto. Los coquitos no solo eran consumidos por su aporte nutritivo, sino que también fueron utilizados para la creación de artesanías como anillos, pipas, botones y adornos naturales. Las hojas de ejemplares adultos eran utilizadas para la construcción de viviendas rústicas de la época y para todo tipo de techumbres, como también la elaboración de tejidos, canastos, sombreros, construcción de fondas, pesebres y adornos ornamentales[11]. Hoy en día, aún existen comunidades que aprovechan las bondades ofrecidas por la Palma Chilena.

Con este tipo de medidas no se está protegiendo, ni combatiendo el problema de envejecimiento y recuperación de la especie, sino que se está atacando y culpando directamente a las comunidades del problema, mediante la privación de un recurso que forma parte de su identidad cultural, sin ningún tipo de medida complementaria que abogue por el futuro de la especie, donde las poblaciones de Palma Chilena seguirán envejeciendo y su ecosistema seguirá siendo alterado. La institucionalidad debe ir más allá de los programas de educación ambiental y de fiscalización. ¿De qué sirve la educación ambiental y fiscalización si en paralelo no se implementa un manejo que abogue por la recuperación de la especie? ¿Qué estamos haciendo como país para recuperar a la Palma Chilena? ¿Por qué las instituciones del estado que velan por la conservación de los bosques reciben presupuestos tan miserables desde la DIPRES? ¿Al Estado le interesa conservar? ¿Al Estado le interesa su patrimonio natural y cultural? Como país es indispensable buscar medidas que sean efectivas al corto, mediano y largo plazo que permitan resguardar nuestros bosques, se necesitan medidas que se traduzcan en un manejo sustentable que permita enfrentar al verdadero enemigo del bosque nativo, que no son las comunidades, sino el actual modelo económico chileno.

¿Cuál es el desafío que debemos enfrentar como país para revertir la situación?

Hoy en día, existe una alta demanda por Productos Forestales No Madereros (PFNM) que provee el bosque nativo chileno. En este contexto, destinos de exportación como Norteamérica, Europa y Asia cada vez demandan mayores cantidades de hojas, frutos y semillas de nuestros bosques, debido a sus reconocidas propiedades medicinales y nutritivas. Si como país no se reacciona a tiempo, la degradación de nuestros bosques aumentará de manera progresiva y la presencia de especies que eran abundantes en el territorio puede verse amenazada al punto de desaparecer, provocando que el listado de especies clasificadas en categoría vulnerable y peligro de extinción se incremente. No son pocos los y las profesionales vinculados a instituciones del Estado, a empresas privadas, a la academia y a ONG’s, que han planteado de manera insistente, la necesidad urgente de modificar de la Ley 20.283 de Bosque Nativo.

En estos momentos, el país necesita una ley que permita abordar este tipo de problemáticas. La Ley de Bosque Nativo se debe hacer cargo de manera concreta y efectiva de la regulación y el manejo sustentable de PFNM, como también del reconocimiento de los servicios ecosistémicos entregados por el bosque nativo, considerando “pago de servicios” que incentiven a la conservación de los bosques, lo que sería una alternativa real para mitigar el extractivismo irracional fomentado por el modelo económico chileno.

Al mismo tiempo, es importante que la legislación abogue de manera efectiva y competente por la recuperación y restauración de nuestros bosques. En este contexto, las reforestaciones de bosque nativo deben planificarse en función de la dinámica de las especies, enfocándose en la recuperación de ecosistemas y no la homologación de un monocultivo. La Palma Chilena es una especie que en sus estados iniciales necesita de la protección de plantas nodriza para su establecimiento, por ello para recuperar la especie no basta con plantar más palmas, sino que también se debe respetar su dinámica acompañado de su ecosistema natural, el bosque esclerófilo.

En las reforestaciones se debe respetar el tiempo de desarrollo del bosque nativo, donde la ley debe establecer que el objetivo fundamental de la reforestación es la recuperación del bosque, contemplando la disminución paulatina del riego hasta concretar la adaptación de la planta en el sitio. En la actualidad, donde por compensaciones ambientales se efectúan reforestaciones de especies nativas sin ninguna mirada ecológica, se suministra una cantidad exagerada de riego que con dificultad podría estimular el establecimiento, provocando que las plantas perezcan cuando el riego se suspende, situación que ocurre posterior a la etapa de evaluación de la reforestación. La recuperación de la Palma Chilena así como la de otras especies es muy factible; existen los medios para poder lograrlo, solo falta voluntad.

[1] Hechenleitner, P., Gardner, M., Thomas, P., Echeverria, C., Escobar, B., Brownless, P. y Martinez, C. 2005. Plantas amenazadas del Centro-Sur de Chile. Distribución, Conservación y Propagación. Primera Edición. Universidad Austral de Chile y Real Jardín Botánico de Edimburgo.

[2] Donoso, C. 1981. Tipos forestales de los bosques nativos de Chile. Documento de trabajo nº 38. Investigación y desarrollo forestal (CONAF/PNUD/FAO). FAO Chile.

[3] Parra, P. 2016. Evaluación de una siembra directa de Jubaea chilensis (mol.) baillon. (Palma Chilena) en distintos micrositios en la Sexta Región del Libertador General Bernardo O’Higgins. Memoria de Ingeniero Forestal. Santiago, Universidad de Chile, Facultad de Cs. Forestales.

[4] Angulo, R. 1985. La Palma Chilena, interesante recurso natural renovable. Santiago, Sociedad Agrícola y Forestal Hacienda Las Palmas de Cocalán Ltda.

[5] Michea, G. 1992. Antecedentes técnicos y caracterización de los principales palmares de la V Región. CONAF. Sección Reservas Nacionales.

[6] González, L.1992. La Palma Chilena: Perspectivas futuras de su uso sustentable. Ambiente y Desarrollo.

[7] Según datos de CONAF (2011), el 59,9 % (429 hectáreas) del Tipo Forestal Palma Chilena se encuentra protegido dentro del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE).

[8] Muñoz, C. 1973. Chile: Plantas en extinción. Editorial Universitaria. Santiago, Chile.

[9] Anwar F, Syeda Nahid Zafar SN, Rashid U. 2006. Characterization of Moringa oleifera seed oil from drought and irrigated regions of Punjab, Pakistan. Grasas y Aceites 57: 160-168.

[10] Lonkos Pewenche de Lonquimay rechazan propuesta de reclasificación del Pewen (araucaria) [En línea] Disponible en < http://www.mapuexpress.org/?p=21247>

[11] Hacienda Las Palmas de Cocalán y Cocalán Alimentos s.a. Palma Chilena, generosa y renovable [En línea] Disponible en < http://bdrnap.mma.gob.cl/recursos/SINIA/Biblio_AP/LA%20PALMA%20CHILENA.pdf>






¿Quieres ser socio de la Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo?