ENTREVISTA: A 30 años de la campaña de defensa del bosque. ¿Hay más o menos bosques nativos en Chile?

A Jennifer Valpreda, Directora Ejecutiva de la Agrupación de Ingenieros/as Forestales por el Bosque Nativo.

[Publicado el 19 de enero de 2026, en Corporación Bosqueduca: A 30 años de la campaña de defensa del bosque ¿Hay más o menos bosques nativos en Chile?]

Bosqueduca nace en 1995 como una iniciativa de educación ambiental sobre bosque nativo, en el contexto de la campaña de defensa del bosque nativo, impulsada y coordinada por una de nuestras fundadoras Adriana Hoffmann Jacoby. Eran años en extremo difíciles para la protección y conservación de nuestros bosques, literalmente estaban siendo reducidos a astillas y exportados a granel rumbo a mercados internacionales.

La campaña tuvo un gran éxito y marcó un hito en la consciencia y valoración de los bosques nativos en nuestra sociedad. Participaron muchas organizaciones de todo el país y recibimos la solidaridad y financiamiento de organizaciones internacionales. Una de las organizaciones nacionales que participaron en la campaña se constituyó en un aliado esencial: Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo, quienes cooperaron decisivamente en la misión de brindar rigor profesional y mostrar una profunda convicción del valor que los bosques nativos tenían y tienen para nuestra nación.

30 años después, Bosqueduca retoma su labor informativa y recurre nuevamente a la  Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo para dar respuesta a dos preguntas que nos parecen fundamentales. Como entonces recibimos la solidaria y efectiva respuesta de esta organización, en la voz de su actual Directora Ejecutiva  Jennifer Valpreda.

Considerando los 30 años que han transcurrido desde la Campaña de Defensa del Bosque Nativo: ¿en Chile hoy, hay más o menos bosques nativos?

Según el Catastro Nacional de los Recursos Vegetacionales de Chile (levantamiento 1997, reportado por CONAF/CONAMA) la superficie de bosque nativo hacia fin de la década de 1990 era de 13,4 millones de hectáreas. El Catastro más reciente de CONAF (actualización 2024) informa 14,7 millones de hectáreas de bosque nativo (www.conaf.cl). De 1997 a 2024 la superficie reportada por las fuentes oficiales representa una disminución entre 1997 y 2015, y desde 2015 a 2024 hay un ajuste al alza en los inventarios (+4,5%). Parte de la variación se debe a mejoras y cambios en la cartografía y metodología, además de cambios reales por cambios de uso de suelo.

En términos de números, las fuentes oficiales muestran un aumento neto moderado del bosque nativo en las últimas tres décadas, aunque las cifras exactas varían según la metodología y actualizaciones cartográficas. Es decir, la superficie se ha mantenido relativamente estable, con cambios atribuibles a pérdida efectiva de bosques y también a cambios metodológicos y tecnológicos que contabilizan bosques que antes no se habían contemplado.

Hace unas tres décadas, había pérdida de bosque nativo en forma acelerada, debido a sustitución por plantaciones forestales y agrícolas, entre otras causas. La llegada de los sistemas de certificación forestal a Chile tuvieron un rol muy importante en frenar esta sustitución, en años en los que aún no contábamos con la “Ley de Bosque Nativo” (aunque sí contábamos con regulaciones generales). El sistema de certificación nacional (PEFC Chile/CERTFOR) está vigente desde hace unas dos décadas, y sus estándares incluyen prohibiciones como la conversión de bosque nativo a plantaciones desde el 31 de diciembre de 2010. La certificación Forest Stewardship El sistema de certificación nacional (PEFC Chile/CERTFOR) está vigente desde hace unas dos décadas, y sus estándares incluyen prohibiciones como la conversión de bosque nativo a plantaciones desde el 31 de diciembre de 2010.

La certificación Forest Stewardship, de gran alcance internacional (y de la que nuestra organización fue gran propulsora en sus inicios) también está presente en Chile, y hay estudios que reportan efectos positivos sobre servicios ecosistémicos, biodiversidad y calidad de gestión forestal para predios certificados.

Es importante mencionar que gran parte de la certificación se concentra en plantaciones forestales más que en bosque nativo gestionado o conservado. En Chile se señala que apenas ~2 % de la superficie certificada corresponde a bosque nativo, lo que limita su alcance real para proteger ese tipo de bosque. Existen críticas documentadas acerca de la calidad de estas certificaciones: denuncias de incumplimientos y el hecho de que la certificación no reemplaza la necesidad de supervisión estatal y de políticas públicas robustas.

En 2008 se promulgó la Ley 20.283 sobre Recuperación del Bosque Nativo y Fomento Forestal (“Ley Bosque Nativo”), cuyo marco legal establece medidas para la protección, recuperación y manejo sustentable de bosque nativo, lo que es un avance respecto de normativas anteriores. Establece instrumentos como el “Fondo de Conservación, Recuperación y Manejo Sustentable del Bosque Nativo”, orientado a bonificar actividades de conservación, recuperación y manejo, pero este enfrenta importantes barreras socio-económicas, culturales y administrativas. Cambios recientes en reglamentos asociados a esta ley han sido criticados porque podrían debilitar zonas de protección del bosque nativo, lo que sugiere que el marco legal sigue siendo vulnerable.

Si bien la pérdida de bosques aún existe, y se asocia, por ejemplo, a expansión inmobiliaria, la principal amenaza que hoy enfrentan estos ecosistemas es la DEGRADACIÓN. Según documentos del Instituto Forestal (INFOR), y del Sistema Integrado de Monitoreo de Ecosistemas Forestales Nativos (SIMEF), la degradación de bosque se define como “el proceso por el cual un bosque nativo pierde estructura, funciones, composición de especies o productividad como consecuencia de perturbaciones, especialmente antrópicas”. La degradación de los bosques chilenos se debe principalmente a incendios forestales, tala ilegal, plagas, especies invasoras, y turismo descontrolado, entre otras.

El INFOR en conjunto con varios actores del sector forestal han definido una pauta de indicadores que determinan qué tan degradado se encuentra un bosque, pero aún no hay datos disponibles oficiales que cuantifiquen explícitamente la superficie de bosque nativo degradada en Chile. Es más, el término “degradación” o “bosque degradado” ni siquiera se menciona en la mentada Ley de Bosque Nativo.

Es importante mencionar también que debemos preocuparnos de todos los ecosistemas. Así, en las zonas norte y centro-norte existen las llamadas formaciones xerofíticas, que cumplen un invaluable rol ecosistémico y socio-cultural. Esta formaciones también están consideradas y protegidas bajo la Ley de Bosque Nativo, y deben preocuparnos tanto como las formaciones boscosas, pues también enfrentan importantes amenazas como los efectos del cambio climático y la destrucción por acción humana (minería, sobrepastoreo, proyectos energéticos, etc.).

Como vemos, las amenazas a los ecosistemas nativos siguen presentes, y el desafío de su conservación es tan urgente como hace 30 años.

¿Cómo pueden evaluar el avance de la gestión sustentable del bosque nativo desde aquellos tiempos, en que dicha tendencia era muy primaria y era mirada con desconfianza por los conservacionistas?

A nivel de la ciudadanía aún existe reticencia y desconocimiento respecto de lo que significa utilizar responsablemente (sustentable) los bosques nativos. Debemos emplear con extremo cuidado las palabras usar, utilizar y manejar. Aún hay un (mal)entendido de que la forma de proteger los bosques es no tocándolos, y aislarlos de la actividad humana. Esa es una mirada muy equivocada.

Los seres humanos somos parte de la naturaleza, y no podemos vivir separados de ella, si no, que debemos aprender a vivir en armonía. Necesitamos madera para construcción, papel, muebles, etc. Cualquier alternativa es más nefasta para el medio ambiente (por ejemplo, construir con cemento en vez de con madera, o usar muebles plásticos en vez de madera, o usar más computadores que cuadernos). El punto es que debemos tener en mente el buen aprovechamiento de los elementos naturales. El bosque nativo se encuentra altamente degradado, y la forma más eficaz de recuperarlo (en términos muy simplificados) es cortar mayormente aquellos árboles que se encuentran más enfermos, más pequeños, más torcidos, etc., para dejar en pie aquellos individuos más saludables y así sean esos los que den semillas y regeneren el bosque.

Siempre hay que respetar el equilibrio, dejando suficiente cantidad de árboles de distintas edades (incluyendo muertos, que son refugio de aves e insectos), respetar la diversidad de especies, minimizar los impactos de la extracción de madera, frutos, hierbas, etc., y así vivir del bosque o convivir con él en una relación saludable. Sin duda que deben existir áreas de preservación donde la intervención de los ecosistemas sea mínima (como por ejemplo en los Parques Nacionales), pero no debe ser esta la principal vía de protección.

Los bosques nativos están en un 70% en manos privadas; la distribución del bosque nativo es muy fragmentada y predomina en predios pequeños y medianos (campesinos, comunidades, propietarios individuales). Muchos de ellos utilizan el bosque como fuente principal o secundaria de ingresos, y el principal producto que se extrae de ellos es la leña. Según INFOR y SIMEF más del 70 % del bosque nativo privado presenta algún grado de degradación o falta de manejo activo. Si contáramos con políticas robustas y desarrolláramos un mercado de productos nativos de alto valor, habría muchos más ojos mirando y protegiendo el bosque, mucho más manejo forestal (que es el “uso responsable”), mejor comprensión de lo que es el bosque, de la relación que el mundo rural tiene con él y de lo que los bosques nos pueden entregar manteniéndose protegidos y conservados, y mayor equidad pues muchos más actores estarían percibiendo los beneficios que nos entregan estos ecosistemas.

El llamado es, entonces, a informarse (¡hay tanta información oficial disponible!) y actuar por la verdadera conservación de los ecosistemas nativos, y ser muy responsables en cuanto a nuestras opiniones y nuestra forma de actuar a diario.

[Publicado el 19 de enero de 2026, en Corporación Bosqueduca: A 30 años de la campaña de defensa del bosque ¿Hay más o menos bosques nativos en Chile?]