Por Luis Astorga, Director Honorario de la Agrupación de Ingenieros/as Forestales por el Bosque Nativo.
[Fotografía: Radio Universidad de Chile]
Es imposible en pocas líneas describir la amplitud y riqueza de las investigaciones, escritos y propuestas que nos hace José Bengoa respecto a las relaciones con nuestros pueblos originarios. Basta leer sus dos últimos libros: “Viaje a Caral” en donde nos dice: “situamos a Caral en el mítico inicio de nuestra Historia Americana, hace cinco mil años”, describiéndolo como un lugar alegre y próspero, y “Viaje a Potosí” donde relata cómo esa historia fue truncada por la conquista española, algo que finalmente solo hace una semana el Rey de España reconoció en su visita a México, luego de su pasada a Chile para la trasmisión del mando presidencial. Por primera vez desde hace más de 500 años un rey español reconoció públicamente la violencia, barbarie y genocidio que significaron esos primeros siglos de la conquista.
El aporte de Bengoa al conocimiento del pueblo mapuche y la evolución del campesinado en Chile es enorme. Nos permite entender mejor el origen y desarrollo de un conflicto que se inicia con la conquista española, con altos y bajos se mantiene en el período colonial, pero se intensifica por la acción del Estado del Chile independiente hasta nuestros días. Este conflicto recibe una fuerte dosis de combustible con el cambio que generan empresas forestales –a partir de los años 80– al adquirir grandes extensiones en los territorios que fueron del pueblo mapuche, eliminar bosques nativos, ocupar sitios ceremoniales y plantarlos con pinos y eucaliptos. Martín Correa en “Historia del Despojo, origen de la propiedad particular en el territorio mapuche” y Fernando Pairican en “MALON, la rebelión del movimiento mapuche”, entre otros autores, muestran con claridad el origen y desarrollo de ese conflicto que peyorativamente algunos llaman “conflicto mapuche”, aunque debería llamarse el “conflicto de las grandes empresas forestales”. Los sistemas de certificación forestal, CERTFOR y FSC a pesar de su teoría y buenas intenciones no han sido capaces de resolver los problemas de propiedad y manejo forestal responsable de esos territorios.
Por ello, el legado y la tarea que nos deja el último viaje de Bengoa, el “Viaje al más allá” es inmensa. En la Agrupación de Ingenieros/as Forestales por el Bosque Nativo, AIFBN, hemos hecho declaraciones y propuestas como en “Chile Necesita un Nuevo Modelo Forestal” para una nueva relación con nuestros pueblos originarios. Bengoa nos ha dado lecciones y lo recordaremos por siempre.




