OPINIÓN: Los habitantes de los territorios y la gestión de sus bosques

Por Jennifer Valpreda, Directora Ejecutiva de la Agrupación de Ingenieros/as Forestales por el Bosque Nativo.

[Columna publicada el 21 de marzo de 2025, en Diario El Mostrador: Los habitantes de los territorios y la gestión de sus bosques]

El 21 de marzo se celebra, como cada año, el Día Internacional de los Bosques. Esta fecha fue establecida por Naciones Unidas, desde donde este año proponen el tema “bosques y alimentos” y la premisa de que el futuro de la alimentación comienza en los bosques. Y así es. Según la FAO, más de 5 mil millones de personas en el mundo utilizan productos forestales para obtener alimentos, medicinas y medios de vida, mientras que más de 2 mil millones de personas dependen de la madera y otros combustibles tradicionales para cocinar. En algunos países y regiones, los bosques y árboles proporcionan alrededor del 20% de los ingresos de los hogares rurales, lo que permite el acceso a alimentos nutritivos y dietas diversas.

Los bosques y árboles son una rica fuente de frutos, semillas, raíces, tubérculos, hojas, hongos, miel, carne de animales silvestres e insectos. Los bosques son fundamentales para la agricultura en tanto son hogar de polinizadores, mantienen el suelo en buenas condiciones, proporcionan comida y refugio para el ganado, regulan temperatura y actúan como barrera natural contra el viento, protegiendo los cultivos.

Son vitales para la provisión de agua: las cuencas que poseen bosques proveen agua para más del 85% de las mayores ciudades del mundo, y el manejo forestal sustentable tiene el potencial de mejorar la calidad del agua para más de 1.700 millones de personas que residen en grandes áreas urbanas, contribuyendo a su alimentación y seguridad hídrica.

En Chile, la gestión forestal (o modelo forestal) basada en plantaciones exóticas y escasa mirada al bosque nativo y a la población rural no permite la protección del medioambiente ni el desarrollo armónico de la sociedad –especialmente de la vida rural–. Las decisiones sobre los recursos o elementos naturales se toman en forma centralizada y sin perspectiva territorial, cuando ¡puchas qué es diverso nuestro territorio y nuestra gente!

La forma de gobernar los bosques es mezquina y autoritaria y ha dejado a los bosques nativos destruidos o enfermos. Quizás tenemos la imagen de los bosques de los Parques Nacionales: exuberantes, saludables, prístinos. Pero la realidad va mucho más allá. Todos y todas, directa o indirectamente vivimos del bosque, que puede haber sido bien o mal utilizado; que puede estar saludable o degradado. En él viven personas, con necesidades, conocimientos, historia, y con una visión del bosque que en las grandes ciudades no se sabe o no se comprende.

Una mejor gobernanza de los bosques pasa necesariamente por recoger las demandas y experiencia de toda la sociedad y que las decisiones sobre ellos sean tomadas en consecuencia. El camino tradicional nos está llevando a un abismo frente a los desafíos del cambio climático: es momento de repensar la gestión de los bosques y avanzar hacia un nuevo modelo forestal, que se basa en una nueva forma de gobernanza, en donde los habitantes y la diversidad territorial son protagónicos.

Si hablamos de gobernanza, la sociedad civil organizada tiene mucho que decir. Hay vasta experiencia y modos de gobernanza colectiva y participativa en los que caben plantaciones, cultivos, bosques prístinos, bosques manejados, restauración de suelos y ecosistemas, etc.

La naciente red de organizaciones de la sociedad civil Bosquentrama-Observatorio de los Bosques es un ejemplo de comunidad y articulación, quienes van compartiendo cómo se han organizado de diferentes modos y con diferentes propósitos para proteger “sus” bosques (con un sentido de pertenencia que a la mayoría nos falta).

La toma de decisiones unilaterales, verticales y, sobre todo sordas, no son adecuadas y están colapsando los sistemas sociales y ecológicos. Como sociedad civil debemos agruparnos y recuperar la fuerza y la voz que nos quitaron en años oscuros; podemos y tenemos que articularnos y actuar en conjunto para enfrentar desafíos comunes.

A nivel país, debemos incorporar la visión y demandas de la comunidad desde su propia voz, sin intermediarios ni interpretaciones antojadizas, para lograr por fin una adecuada gestión de nuestros bosques. Que así sea.

[Columna publicada el 21 de marzo de 2025, en Diario El Mostrador: Los habitantes de los territorios y la gestión de sus bosques]