“El sector forestal en este momento no es sustentable”: Luis Astorga ante estudiantes de Sociología de la Universidad Católica.

El Director Honorario de la AIFBN repasó siete décadas de historia forestal chilena, cuestionó la idea de éxito en el sector e invitó a futuros sociólogos y sociólogas a pensar en sus roles respecto de la sustentabilidad. En el encuentro también participó el director de Bosquentrama-Observatorio de los Bosques y las Políticas Forestales, Pablo Parra. 

Con casi 70 años de trayectoria en el sector forestal, Luis Astorga, Director Honorario de la Agrupación de Ingenieros/as Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN), fue invitado a dar una charla el martes 29 de septiembre al curso “Sustentabilidad: Política y Conocimiento”, de la carrera de Sociología de la Pontificia Universidad Católica de Chile, a cargo del profesor Manuel Tironi. El ingeniero forestal ha expuesto reiteradamente en cursos de la carrera de Sociología de dicha Universidad, y en esta ocasión, su conclusión fue directa: “El sector forestal en este momento no es sustentable”.

Astorga comenzó la exposición desde su propia experiencia: “Cuando estudié ingeniería forestal, a mí me enseñaron que el bosque era un grupo de árboles que había que medir, que había que cortar, que había que aprovechar”, recordó. Una formación en la que lo social y lo ambiental estaban prácticamente ausentes y que, bajo su mirada, explica en parte por qué el sector llegó tarde a hacerse cargo de sus impactos. “Después, en la carrera, aprendí muchas cosas sociales que son fundamentales”, agregó.

Sector forestal: éxito macro, deuda local

El ingeniero forestal repasó lo que suele presentarse como la historia de éxito del sector: la caída de la destrucción del bosque nativo y la expansión de las plantaciones desde 500 mil a unos 3 millones de hectáreas, acelerada desde 1974 por el Decreto Ley 701. Sin embargo, advirtió que «una creación de riqueza y un crecimiento no significa desarrollo». Con datos del Índice de Desarrollo Humano del PNUD, mostró que en las comunas forestales de La Araucanía, Biobío y Ñuble el desarrollo local no ha acompañado el crecimiento del sector: «A pesar de la sensación de éxito del sector forestal a nivel macro, a nivel local prácticamente el desarrollo no se ha visto», señaló.

Entre los problemas pendientes, Astorga puso el foco en la falta de ordenamiento territorial. A su juicio, el uso del suelo en Chile no se define según las capacidades de cada territorio, sino que «es el mercado el que decide que tal terreno se utiliza para tal cosa». Una de las consecuencias, explicó, es la cercanía entre plantaciones y viviendas, que ha quedado en evidencia con los últimos incendios forestales.

También recordó los impactos sociales de la expansión de las plantaciones en las décadas de 1980 y 1990, cuando grandes empresas compraron extensos territorios y la población rural debió emigrar hacia pueblos cercanos, formando lo que llamó «la pobreza rural escondida en los pequeños pueblos». A esto sumó el uso de químicos, la concentración del sector en dos grandes empresas que «manejan el precio de la madera, el uso del suelo» y la existencia de zonas de sacrificio como Arauco. Aun así, fue claro en que la solución no pasa por eliminar las plantaciones, porque «son necesarias para producir materia prima para la industria», sino por reformularlas «de modo que sus impactos ambientales y sociales no sean lo que actualmente se ha producido».

La necesidad de un nuevo modelo forestal

Astorga recordó que la AIFBN ha propuesto un nuevo modelo forestal en sus libros “Hacia un Nuevo Modelo Forestal” (publicado en 2011) y “Chile Necesita un Nuevo Modelo Forestal” (publicado en 2020), basado en tres principios: equidad, precaución y gradualidad. “No hay atajo en esto (… ) No es una refundación de algo, sino un proceso”, sostuvo, y cerró con una pregunta para los futuros y futuras sociólogos y sociólogas: ¿Qué responsabilidad tienen los futuros profesionales, sociólogos incluidos, en la sustentabilidad del país?

Bosquentrama: mirar a las personas, no solo a los árboles 

A modo de cierre, Pablo Parra, miembro de la AIFBN, director del Observatorio Ciudadano de los Bosques y las Políticas Forestales-Bosquentrama, presentó la iniciativa que la agrupación impulsa desde 2024 en colaboración con organizaciones de la sociedad civil como juntas de vecinos, comunidades agrícolas e indígenas y comités ambientales.

“Un error que se ha cometido en la ingeniería forestal es que cuando vamos a visitar el bosque vamos a ver los árboles principalmente, pero no a las personas que se vinculan con el bosque”, explicó Pablo Parra. Por eso, el equipo integra profesionales de distintas áreas, incluyendo a antropólogos y sociólogos.

Ante la transición de CONAF al nuevo Servicio Nacional Forestal (SERNAFOR), el director de Bosquentrama señaló que el gran desafío para la institucionalidad es transformarse en un servicio enfocado en el bien común, en el bosque nativo, las formaciones xerofíticas y vegetacionales nativas:, “nuestra primera barrera de protección frente a los efectos del cambio climático”. Para eso, planteó, se requieren nuevos instrumentos y políticas públicas con una mirada a largo plazo que permita acompañar esos objetivos.