Opinión: Solidaridad con los comuneros en huelga de hambre en una historia inmóvil aún, entre el Sector Forestal y el Pueblo Mapuche

Por Fernando Saravia B.

Socio AIFBN

Foto: Reuters.

 

Publicada el 05 de agosto de 2020 en El Desconcierto

La industria forestal orientada al lucro cortoplacista ha modificado enormemente el paisaje en territorio Mapuche, apropiándose del beneficio del negocio y socializando los perjuicios, talas rasas, empobrecimiento del suelo por uso extensivo de plaguicidas, herbicidas, abonos, tránsito de maquinaria pesada, deterioro en la calidad de las aguas y alteración del ciclo hidrológico, pérdida de biodiversidad natural y contaminación a las comunidades.

Indicamos que la celulosa era la segunda mayor exportación de Chile después del cobre, y que las regiones que sustentan tal producción y enriquecimiento, La Araucanía y el Biobío, son el hogar ancestral de gran parte del pueblo Mapuche. Sin embargo, el enriquecimiento de la industria forestal y la concentración de la propiedad contrastaban fuertemente con la pobreza y desempleo en esas regiones, estableciendo provincias rehenes del gran capital forestal. Pobres entre los pobres, la familia Mapuche exhibía el 41,7 % de pobreza en Lebu, 52 % en Ercilla, 48,5% en Los Sauces, 41,6 % en Carahue, 46,3 % en Galvarino[1]. La Araucanía tenía el PIB más bajo del país y sus tasas de indigencia doblaban el promedio nacional, destacando que sus índices de desigualdad (GINI) eran los más altos entre todas las otras regiones[2].

El Pueblo Mapuche fue privado de las mejores tierras por el ejército conquistador Español, el ejército de la República y por la dictadura militar, viéndose forzados a migrar para ser pobres de ciudad, cayendo en la desprotección y rechazo del ambiente urbano, provocando su retorno y búsqueda de cobijo en lo que quedaba de su comunidad, con un paisaje absolutamente transformado: un vasto desierto verde de eucaliptus y pinos, quedando en nostálgicos recuerdos ese paisaje cubierto de murtas, changles, digüeñes, yerbas medicinales, árboles y arbustos nativos, donde podían cohabitar torcazas, codornices, chucaos, pumas, zorros y pudúes, con vertientes y ríos limpios; con suelos fértiles, no erosionados.

La industria forestal orientada al lucro cortoplacista ha modificado enormemente el paisaje en territorio Mapuche, apropiándose del beneficio del negocio y socializando los perjuicios, talas rasas, empobrecimiento del suelo por uso extensivo de plaguicidas, herbicidas, abonos, tránsito de maquinaria pesada, deterioro en la calidad de las aguas y alteración del ciclo hidrológico, pérdida de biodiversidad natural y contaminación a las comunidades. Al Pueblo Mapuche se le ha faltado el respeto y su cultura ha sido ignorada antes de alcanzar a constituirse en una fuente cultural integradora y vital de una identidad chilena con un solo estándar ético. El pueblo Mapuche está desprovisto de llaves decisivas para la movilidad y participación social.

El 20 de Julio del presente año, durante el lanzamiento del libro “Chile necesita un Nuevo Modelo Forestal” (propuestas para un Nuevo Modelo Forestal, de la Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo), el profesor José Bengoa expuso sobre la mirada social del sector forestal chileno, donde entregó antecedentes de lo que ha enfrentado y sufrido el Pueblo Mapuche, inclusive en periodo de democracia. Actualmente, y dentro de una serie de sucesos lamentables, nos conmueve y preocupa la huelga de hambre de comuneros del Pueblo Mapuche, mientras el Estado Chileno permanece en absoluto silencio. Al apreciar este tipo de situaciones, cabe preguntarnos, ¿Ha cambiado algo la situación en torno a lo que denunciamos el año 2010? Constatamos que nada sustantivo ha cambiado; sigue persistiendo el dilema ético-sociopolítico y económico que, planteado como “conflicto Mapuche”, escamotea el hecho histórico: La prevalencia de la fuerza, la imposición cultural y de otros órdenes en reemplazo de la solución política indispensable e impostergable. El recurso a la huelga de hambre, inmolación ritual de la dignidad ancestral frente a la injusticia estructural del Estado Chileno es, nuevamente, opción final para denunciar y reclamar la violencia de un Estado indolente, injusto y represor.

Frente a estos hechos, es perentorio: 1) solidarizar con el significado profundo de las reivindicaciones del Pueblo Mapuche por sus derechos, refrendados en la Declaración 169 de la OIT de las Naciones Unidas, 2) exigir a las Autoridades y Poderes del Estado proceder con máxima urgencia, posibilitando el fin de la huelga de hambre en un marco de premura, humanidad, respeto y transparencia hacia las autoridades mapuche y hacia su pueblo, 3) emplazar al Estado Chileno ha realizar una evaluación crítica del actual Modelo Forestal Chileno. El sector forestal no puede considerarse exitoso si se desestima la perspectiva social y ecológica.

Son tiempos en que se está llamando a la unidad y se debe avanzar como país en visibilizar los problemas de los habitantes de ese territorio (forestal), y en la resolución de las grandes contradicciones históricas y éticas que lo cruzan.

Es fundamental buscar y hallar la solución política. Hoy, ya. La democracia lo impone.


[1] CASEN 2000 citado por García-Huidobro, L.: El exitoso modelo forestal y la autonomía territorial mapuche, Rev. Mensaje, Marzo. – Abril 2010, pg. 46.

[2] García-Huidobro, L.: El exitoso modelo forestal y la autonomía territorial mapuche, Rev. Mensaje, Marzo – Abril 2010, pág. 47

Publicada el 05 de agosto de 2020 en El Desconcierto