El evento reunió a propietarios y propietarias de predios forestales y especialistas con el objetivo de formar una red y proyectar los beneficios ambientales y económicos de la conservación a largo plazo.
El Programa Nothofagus celebró el Primer Encuentro de su Consejo de Propietarios, con un marcado espíritu de colaboración, optimismo y proyección de futuro, en la Sala Federico Saelzer de la Universidad Austral de Chile, en Valdivia. La instancia reunió a propietarios/as de diversos sectores de la zona sur, la empresa especializada en el desarrollo y financiamiento de proyectos de carbono basados en la naturaleza Earth Shot, al equipo de gestores del Programa Nothofagus y a representantes de las organizaciones que colaboran con esta iniciativa, entre estos CONAF.
Nothofagus es un programa pionero en Chile, que financia y brinda acompañamiento técnico a propietarios/as de tierras, con el propósito de recuperar, reforestar y restaurar ecosistemas de bosque nativo en el sur de Chile con especies del género Nothofagus, como roble, raulí y coihue. Es ejecutado por la Agrupación de Ingenieros/as Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN) en alianza con la organización canadiense Taking Root, organizadores de este primer encuentro.
En ese contexto, la jornada se desarrolló para dialogar, intercambiar aprendizajes y sentar las bases de una organización colaborativa entre los participantes que conservan y reforestan con especies nativas. La bienvenida la dieron Jennifer Valpreda, Directora Ejecutiva de AIFBN, y Rachel Speechley en representación de Kahlil Baker, cofundador de Taking Root, quien manifestó, “veo que hay mucha motivación de parte de los propietarios y que hay un deseo fuerte de seguir reuniéndose y seguir avanzando en una visión común, lo que me parece muy emocionante y nos da mucha energía para seguir apoyando este proceso”.
Agregó: “en Taking Root vemos la reforestación como una colaboración que tiene que durar para siempre. El bosque crece y genera carbono cada año, y los árboles quedan en la tierra. No es algo transaccional que termina después de plantar los árboles; entonces, poder crear una relación y una colaboración de largo plazo es indispensable para el éxito del programa”.
El balance de la jornada reflejó un entusiasmo compartido por el futuro de la iniciativa y la articulación de sus participantes. Al respecto, Jennifer Valpreda señaló, “es muy grato ver la convicción de las propietarias y los propietarios. Vienen acá con la clara misión de ser los garantes del cuidado de estos nuevos bosques, con la intención de establecer una alianza formal entre sí de modo de ser actores activos en el Programa”.
“En el encuentro hubo más de 25 propietarios/as y, como ellos, hay muchísimos más que reconocen la importancia de los bosques nativos en proteger su salud, la de sus descendientes y la del ecosistema. Este año el Programa crecerá casi 3 veces, y estamos felices de que está germinando esta gran red que dará sustento a este crecimiento”, dijo la Directora Ejecutiva de la AIFBN.
Siempre en la línea de canalizar beneficios hacia pequeños y medianos propietarios de bosques —objetivo que la Agrupación de Ingenieros/as Forestales por el Bosque Nativo promueve desde su fundación hacia 1993—, René Reyes, Director del Programa Nothofagus. valoró la jornada como un espacio para promover la creación de la primera cooperativa u organización de proveedores de servicios ambientales de Chile, una organización formada por personas que participan del programa Nothofagus. Resaltó, “hoy día son los créditos de carbono, pero los créditos de biodiversidad y otros servicios ambientales puedan ser oportunidades que también beneficien a pequeños y medianos propietarios de bosques”.
Servicios ecosistémicos, carbono y comunidad
Durante la mañana se abordaron los principales instrumentos y mecanismos de financiamiento para la conservación. René Reyes expuso sobre las oportunidades de los servicios ecosistémicos para los dueños de terrenos, seguido por Laura Morillas, Directora de Operaciones de Reforestación de Taking Root, quien explicó el funcionamiento de los mercados de carbono y los factores de éxito en proyectos forestales. Posteriormente, Amerindia Jaramillo, Coordinadora Nacional del Proyecto GEF, profundizó en los incentivos para la conservación de la biodiversidad, dando paso a Fernando Muñoz y a José Luis Buitano, del Comité de Agua Potable Rural de Mashue —organización del Observatorio de los Bosques y las Políticas Forestales Bosquentrama— quienes compartieron su experiencia en la recuperación comunitaria del recurso hídrico.
Al referirse a la jornada, Laura Morillas valoró el interés de las presentaciones, “estuvieron muy bien porque no solo se habló del carbono, sino del agua y la biodiversidad, que son como las dos capas que se le pueden añadir al programa para atraer fondos, financiación y más apoyo a los participantes”. Resaltó, “siento que la gente tiene ganas; hay como una sed, como un hambre de hacer de esto algo más, y eso es súper positivo para el programa… Hay un interés genuino en hacer algo de esto”.
Desde una mirada técnica internacional, Rachel Speechley también destacó el compromiso observado en el encuentro, “el conocimiento y la motivación que tiene ese grupo de propietarios para mantener los bosques nativos de Chile es de un nivel que no he visto en participantes de otros proyectos de reforestación». Junto con ello, remarcó “la visión a largo plazo: hay mucho interés no solo en plantar los árboles, sino en asegurarse de que es algo que se mantenga a largo plazo, que sea de beneficio para las futuras generaciones”.
Mientras que desde Earth Shot, la empresa que apoya el proceso de certificación, Sara Betancur, especialista en metodologías y estándares indicó, “varios propietarios identificaban los beneficios de restaurar, de obtener el material vegetal, o de poder tener más bosques durante más tiempo. Ese tipo de beneficios era muy claro para ellos; valoran la restauración y eso es superimportante para nosotros”.
En general se advirtió ese reconocimiento. En esa línea, María Angélica Pininghoff —del sector Forrahue en Río Bueno, con 3 hectáreas plantadas— subrayó el impacto a largo plazo de esta labor al señalar que, “es una inversión gratuita la que tenemos en el bosque; es bastante caro hacer una plantación, y es más caro aún hacer una plantación de árboles nativos. Lo que tenemos es una inversión de la que no voy a recibir los beneficios, pero mis nietos probablemente… Pero es una inversión para ellos”.
La voz de los territorios: unión y legado
Durante la tarde, los participantes reflexionaron en torno a la pregunta: ¿cómo seguir trabajando juntos, generando beneficios para los/as propietarios/as de bosque nativo?, advirtiéndose transversalmente la voluntad de articularse de forma colectiva. “La unión hace la fuerza, y uno aprende de otras personas también. Compartes experiencias en el fondo”, afirmó Pininghoff.
Similar fue el comentario de Alfonso Borjet, propietario con 11 hectáreas bajo manejo en la comuna de La Unión, al opinar sobre una organización que les articule. “Yo creo que es fabuloso. Espero que nos ayude, que nos una como socios del programa Nothofagus, y que haga crecer esta iniciativa. Que esto funcione y logremos masificar más el tema de la forestación con árboles nativos”.
Por su parte, Carmen Muñoz —con 5 hectáreas reforestadas en el sector Cuyán, San José de la Mariquina— resaltó la oportunidad que brinda el financiamiento y la asesoría técnica. Opinó, “cuando ya no se tienen fondos para plantar solo, esto lo financia…disfruto viendo crecer los árboles cada día. Y como además de cuerpo, tengo espíritu, eso me hace muy feliz”.
Como todos/as, la idea de que haya una agrupación de propietarios le pareció muy interesante. Precisó, “así entre todos podemos ayudarnos, fortalecernos y ver que haya ingenieros forestales ayudando a los propietarios que no saben mucho a cuidar los árboles, a plantar, a seguir plantando y a hacer las cosas bien”.
Finalmente, desde el Humedal del Moncul en la costa de La Araucanía, María Macarena Urreta valoró el respaldo que entrega el programa frente a otros usos del suelo. Expresó, “me encanta la idea de trabajar en conjunto. Me voy con el corazón súper contento, feliz y muy en paz”. Urreta explicó la necesidad de compatibilizar ingresos y conservación, indicando: “no estoy dispuesta a arrendar mi tierra para que vengan a plantar raps y me llenen de glifosato y se me mueran todas las abejas. Entonces es maravilloso poder tener como proyecto a mediano o a corto plazo, ser parte de un servicio medioambiental, de una agrupación, de un grupo de personas que tengan los mismos intereses”.
El encuentro concluyó con la determinación compartida de afianzar el Consejo de Propietarios como un espacio permanente de gobernanza local, articulando la experiencia de los propietarios y las propietarias rurales con el respaldo técnico y metodológico del Programa Nothofagus.




